jueves, 11 de diciembre de 2014

Perderte es perderme

Las noches son inhóspitas sin tu  calor.


El frío y la rabia

me resquebrajan 

la piel,

y voy notando el peso de las horas, 

voy huyendo a todas las partes que me saben a ti.


Busco tu respiración en cada soplo de viento.


Me hago de lluvia en tu ausencia.


La intranquilidad me acecha.


Me da vértigo pensar que algún día prefieras lo insulso de lo monótono 

que pasear de la mano por mis precipicios.


Creéme sales en miedos peores.


Mis oídos no dejan de buscar la calma en tus palabras. 

Me resulta obsesivo el tiempo ahora que te has ido.


Solo veo relojes a mi alrededor, 

pero ninguno de ellos marca la hora de verte.


La nostalgia me sacude el pecho y me devasta la mirada.

Esta noche no me robarás la respiración.


Y me agita la idea descarada de pensar 

que algún día quieras columpiarte por las curvas de otra como lo hacías entre mis brazos.


Como el hombre que eres cuando me proteges.

Como el niño que sigues siendo cuando sonríes. 


Hay incertidumbres más desgarradoras que las que nunca se disuelven. 

Los cuchillos que te amenazan pero nunca sabes cuando te clavarán. 


Este masoquismo que precede pensar en ti en tu ausencia. 

Imaginarte haciendo cualquier cosa que no sea besarme las ganas.


Este silencio atemoriza el miedo si no son tus palabras  quien lo acallan. 

Este letargo de vida que parece no acabar.

Este latido sin corazón que me bombardea el pecho.

Este aliento sin cama que lo deshaga.


Nunca eché de menos un nombre como el que representas aquí en mis labios.


Asi que,

créeme si te digo, que esto ha dejado de ser un desastre desde que te has ido.

y eso


eso si que es un desastre. 




 








martes, 4 de noviembre de 2014

Este título debería llevar tu nombre.




Mírame descarado.
Tócame con la rabia y el deseo que golpeas cada nota.

Leéme partituras en los labios.

Destroza todo lo que impida que me lo hagas a mi.
Debórame con el hambre de quien muere por él.

Muérdeme.
Araña las ganas.
Evádete.
Invádeme.

Procl(ámame) la guerra.
Implórame justicia.
Asúmete derrotado.
Y derrótame.

Que mi cama no entiende de trincheras.
Que mi cama no entiende de banderas.

Recórreme como si fuese ciudad.
Surca mis mares.

Que mis dientes tatúen tus clavículas.
Quiero que oigas mis uñas romperse en tu espalda.

Jadea que me amas.
Búscame perdida.
Escúcha como se arquea mi espalda.
Bésame con lascivia.
Sacia mi sed de beberte.
Sáciate de mi.

Agárrame.

Espíscame como la hierba.
Con los dedos.
Disfrútame como la misma. 
Inspírame como un porro.
Expírame como el humo. 

Abrázame como si fuese a irme.


Pasea tus yemas por mi lengua.
Roza mi boca entreabierta con tus labios.

Que se pierdan tus manos en mi pelo.
Que me arrastres al placer.

Deslízate por mi cuerpo.

Píllame desprevenida.
Desgárrame la piel como si de un depredador se tratase.

Acaricia mis relieves.
Cúrame las heridas.

Desmóntame la cama.
Móntame a mi.

Rompe las distancias que nos separan.
Haz que me crea que algún día no nos pillarán.

Ábreme.
Desgástame.

Haz que arda.
Haz que queme.

Ámame.
Amémonos.

Quiéreme presuntuosa.
Quiéreme alocada.

Enciéndeme.

Quiero sentir como te late el corazón dentro de mi.

Acelérame.
Empápame.
Empapate de mi.


Quiero oir como resbala el sudor por tu espalda.
Dirije mis caderas como el mástil de tu barco. 

Desquíciame.

Señaláme los lunares que quieres visitar.
Hazme música.
Míra como me deshago a tu compás.
Pronúnciame.
Respírame.
Róbame el aire que me queda.
Ordéname gemirte hasta quedarte mudo.
Juguemos a jugar.
Juguemos a ganar.

Hagamos el amor.
Fuerte.
Sucio.
Bonito.
Despacio.
Primavera.
Verano.
Invierno.
A.
Ante.
Bajo.
Con.
Contra.
De.
Desde.
Sobre.
En.
Entre.
Hacia. 
Hasta.
Por.
Sin.
Sobre.
Tras.
Días.
Noches.
Madrugadas.
Siestas.
Desayunos.
Comidas.
Cenas.
Meriendas.

No sé cuentas maneras hay de hacer el amor.
Pero quiero hacerlas todas contigo.
          
                                     Te amo. 





















jueves, 30 de octubre de 2014

Suplicios 56.






                                                                                                            
                                                                                                                     
                                                                                             
                                                                                                                                                                                                               


Ponernos a prueba ha sido el peor remedio que hemos puesto al amor (como si hablásemos de una enfermedad).

La afirmación a la duda es lo que a mi tus palabras y lo que a las palabras tus hechos, 
que,
habiendo medio de por miedo todo lo demás es algo elíptico. 
Si hay una flor en todo este montón de paja,
ha sido darme cuenta de que eras las cuatro estaciones del año en mi invierno moral. 
Y todo este cambio climático, 
una consecuencia más. 

Pero, 
no des un paso hacia delante si no es hacia a mi. 

Si no es conmigo. 

Si no es por mi. 

Que he dado diez vueltas a mi cabeza 
y he acabado en el mismo lugar donde la perdí. 

Me exijo no hacer pausas,
y observar el camino a velocidad de incendio. 
Sé que hay fuego pero no lo que se quema.
Y no es nada más que una forma sutíl de sonreirle a la vida.
Como queriendo olvidar que tuve yagas en la lengua por callarme lo que un día quise oir.

Y es solo eso. 

La sonrisa ignorante, la puta sonrisa ignorante del que no sabe la que se le viene encima. 

Y ahora es el espejo el que dicta esta doctrina insulsa.

Y ahora abarcamos todo ese espacio que nunca nos dejamos.

Aferrarse a algo siempre fué dejar que no se fuese.
Y eso me ha pasado a mi contigo.
Que aunque quieras irte, no dejaré que lo hagas.
Porque te estarías llevando contigo mi cataclismo de vida. 
Porque ya eres lo suficientemente desastre como para ir arrastrando a tu paso los cristales que un día me clavé. 

Entiéndeme.

Es todo pura caridad.
Es todo puta necesidad.

Es todo una mierda.
Pero.
Yo te espero aquí.

Sonriendo.
Esperando a que vuelvas porque nunca te fuiste. 










martes, 21 de octubre de 2014

Los días sin ti.


                        
                                       



Los días sin ti, 
me abro el pecho y me sacó el corazón, 
y lo dejo ahí,
donde solo tú sabes donde está. 
Los días sin ti son intentos de suicidio donde me subo al precipicio más alto a esperar que la caída se parezca un poco a tu ausencia, 
y muero, 
y muero, 
y muero,
y espero a que vengas y me revivas de nuevo 
con otra canción con la que sonarnos de fondo 
mientras nos morimos juntos, 
de amor. 
Los días sin ti son como los días contigo pero al revés, 
al revés mi sonrisa,
al revés la luna, 
al revés la gente, 
al revés todo menos mis bragas y voy tambaleándome y todo esto me causa náuseas en los ojos. 
Los días sin ti 
parece que todos quieren oírme hablar de como me bailas las caderas y nadie me ha preguntado. 
Los días sin ti,
me he preguntado como sería echarte de más, 
a un lado, 
porque todavía no he descubierto la manera de de abrazarme sin ti.
Los días sin ti,
he echado de más la cama
para esconderme en algún 'sin cobertura' 
antes de romper a llorar, 
o de llorar sin romperme. 
Los días sin ti,
he imaginado los días contigo, 
sin más prisa que la de desnudarte, 
los sentimientos, 
sin menos prisa que la de que todo esto no pase tan deprisa.  
Los días sin ti son un puto invierno que parece interminable, 
en el que los días contigo me apareces con una rosa y lo conviertes todo en primavera, 
donde yo corro por tus ojos que me saben a hierba. 
Los días sin ti y los días contigo,
 me sueño vestida blanco con tus sabanas, 
y sin ellas. 
Los días sin ti son una puta sin rímel. 
Los días sin ti son una puta mierda. 
Los días sin ti, 
es un día que no acaba, 
que no acabo, 
de entender 
quién cojones te repartió con el mundo y no fue a mi lado. 
Los días contigo, 
me río en la cara de la felicidad, 
la cara me ríe de felicidad 
y felicidad se ríe en mi cara los días que no estás. 
Pero qué me vas a contar, 
cuéntame uno a uno los días que quieres pasar conmigo pero nunca termines, 
que no me entere yo de que sabes contar con los dedos. Lo único que sé de los días sin ti 
y los días contigo,
es, 
que te sigo queriendo cada día.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Sí quiero.


No lo sabe.
Se lo he dicho pero no lo sabe.
No sabe que lloro más distancia cada noche que la que hay entre él y yo.
Kilómetros y kilómetros de lágrimas.
No lo sabe.
Se lo he dicho pero no lo sabe.
No sabe que aún tengo miedo de que vuelva con ella o se vaya con la otra, porque tienen el cuerpo de quien todo lo consigue.
Y él ha sido mi única meta y mi mayor premio.
No lo sabe.
Se lo he dicho, pero no quiero que lo sepa.
No quiero que sepa que en realidad nunca me ha echo falta compararlo con nadie, que solo hay unos ojos como los suyos 
y cientos más bonitos
y que por eso yo prefiero los suyos.

No sabe que le sueño, 
le sueño,
le sueño 
y le sueño,
pronunciándose un 'Sí' rotundo en los labios, 
y que seamos nosotros quien separemos a la muerte.
De la vida. 

Porque lo que no sabe es, 
que lo realmente infinito no es aquello que nunca acaba,
si no aquello que empieza igual que nunca lo acabará.
No lo entiende,
sueño con una promesa vestida de oro, porque no me da miedo lo que viene después,
porque mis sentimientos y mis palabras se sostienen en su pecho.
Ahora. Mañana. Pasado.
Que no me dan miedo los infinitos si son de su mano.
No quiero una vida de color de rosa, quiero el de sus  ojos que me dan vida. 

No lo entiendes cariño, 
estás tan acostumbrado a mirar a tu alrededor, que no te das cuenta de que mi alrededor eres tú.

No sabes que mis días son tus palabras.

Tú no lo entiendes, idiota.

Ni ese, ni el otro, ni aquel de allí, tiene la sonrisa inocente de haber provocado la primavera dos veces seguidas. 

No sabes que has desatado un puto invierno en tu ausencia.
No sabes que no existe ni ese, 
ni el otro, 
ni aquel de allí, 
porque al único que veo es a tí y ninguno eres tú.
Has grabado tu risa en mi memoria, y es una canción preciosa.
No puedo escuchar nada más.
No quiero.
¿Sabes qué?
No lo sabes.
Nunca he tenido nada de lo que presumir hasta que llegaste tú.
Llámame tonta.
O mejor llámame.
Te echo de menos.
No lo sabes,
pero quiero que lo sepas
escribo porque duele,
y duele porque siento.
Ojalá que te masturbes pensando en nosotros,
ojalá que te corras de amor.
Ojalá que nos quieras,
hasta  el último infinito y para siempre.
Espero que lo sepas.
Te amo.