viernes, 11 de marzo de 2016

Libérame


Eres 
el hipocentro 
de este terremoto 
que me has provocado
y no paro de temblar 
y solo pienso en tocarte 
y tocarme 
con el recuerdo intangible de tu cuerpo  
reflejado en el espejo 
inundando el baño de lascivia 
como el rodaje de un documental 
de dos animales que se deboran sin piedad.

No puedo imaginarte de otra manera 
que no sea desnudándote 
de prejuicios
y créeme
si te digo 
que puedo llevarte más alto de lo que nunca jamás hayas visto.

Quiero
que te agarres de todos mis vértices 
para coronar juntos la cima
y ser el oxígeno que te falta 
para que respires 
este deseo de tenerte
que me corroe cada vez que te veo.


Aún puedo sentir tus dedos 
envistiendo mi cuerpo 
empapados de mi impaciencia
y tus ojos
contemplando culpables 
como me retuerzo a gritos.

Quiero

acariciarte 

como un ciego 

lee en braile

esconderme

como una niña 

en cada recoveco de ti 

para que nadie me encuentre. 

Quiero 
quiero 
quiero
que me folles en la ventana
que me masturbes en el sofá
que me acaricies en la cama
que me abraces en la cocina
que me beses en todas partes

Sucumbe a la tentación

no me lo pongas fácil

sigamos finjiendo
que podemos controlarlo.

Vamos a jugar un juego
tu apuestas 
y los dos ganamos
no hay trampas que valgan 
solo desenfreno:
arranca y nos vamos 
que quiero llevarte a un sitio nuevo.








































Pause II


Siento 
en mis oidos
el continuo chasquido de una claqueta 
de una película que nunca se parece a mi vida 
en la que los protagonistas 
somos tú y yo
y este laberinto en el que nos encontramos.

Tengo 
en mi cabeza 
pianos que caen del cielo 
cuando me dices que me quieres 
y te niegas a darme un beso.

Creo 
que hemos llegado antes de tiempo
justo en el momento exacto 
y nos ha tocado esperar 
para no perder la escena 
en la que es verdad que nos queremos.

Digo 
que no fue
que es 
y es que 
no entiendo porqué
ahora
puedo observar cuando me miras 
una incesante realidad irrisoria
en la que el destino no importa
y tu nunca sueltas mi mano. 

Todo empieza a parecer una excusa para  verte sonreír,
como tocarte el culo 
sin que te des cuenta 
o jugar con tus cosquillas 
hasta que me quieras parar.

No hay guiones contigo 
porque lo que siento 
es casi tan impredecible 
como tú lo fuíste 
cuando te ví venir
y era hacia mi.

Calles unidireccionales 
que no llevan a ninguna parte 
mensajes sinseñal 
que dicen todo. 

Entiende
que ando haciendo equilibrio 
en la cuerda que separa
la idea de quererte 
o dejarte marchar
y no sé 
cual de las dos me da más miedo,
pero igual 
que una película
nos hemos quedado en pause
y no sabemos que pasará.