Me estremezco al oir que te mencionan,
me aterro si te presiento cerca
huyo si te veo
me inundo de tristeza si me rozas
tú:
que me has quitado tanto
que llegaste tan desapercibida
que llegaste tan temprano y sin quererlo
tú que has clavado en mis ojos cientos de agujas
y me has hecho ver como se destruía mi vida a tu paso.
¿Por qué?
¿Por qué una mujer tan elegante como tú besa promiscua unos labios que ya pertenecen?
¿Por qué tan impredecible y dañina?
Mujer de azufre
de hierro
carbón:
¿Por qué tan sigilosa y a la vez tan descarada?
¿Porqué elegiste enfermedad
y no remedio
para darnos cuenta de todo aquello que tenemos
y desqueremos?
Tan distinguida como siempre,
andas luciendo tus grandes alas negras
y de vez en cuando te sientas a observar
inexpresiva
como el mar nos cubre la garganta
como quien está seguro de cual es su trabajo,
para así
poder llevarlo bien a cabo.
¿Por qué viniste tú?
Si no estabas invitada al baile.
¿Porqué te presentaste en mi vida?
Si no estabas invitada y no eras bien recibida.
¿Por qué viniste con antifaz de porcelana?
Si no había disfraz en mi mirada
y tu inventaste la ocasión.
¿Porque entraste llamando a la puerta y sin permiso?
Si luego pensabas marcharte de un portazo.
No hay palabras para nombrarte
porque se me llena la boca de silencio al pronunciarte
y tu voz es un suplicio que se clava en los oidos
y tu semblante abarca una tristeza incalculable
y tus pies arrastran piedras al camino
y tus manos son glaciares derrochando inconformidad.
No respetaré nunca tu decisión inminente,
pero he aprendido la lección a la que me sometes
cada vez que miro al pasado y me escupes el presente.
No olvidaré nunca
que me has clavado en el pecho el minutero del reloj que marca el tiempo que perdemos
como una rosa y una espina
te recuerdan que una vez
te pinchaste porque no supiste cogerla.
No sé porqué te llaman Muerte
si aún llevandote su ser,
no has conseguido apagar
la luz de su alma con la que ahora me guía.
No sé porqué te llaman Muerte
si aun llevandote su vida
no has conseguido arrancar,
este sentimiento tan profundo
que guía conmigo
su recuerdo a todas partes.
Y eso, será inmortal.