Sé que te odias a ti mismo.
Lo sé.
Lo he visto.
Sé como te sientes.
Has dejado que te disfrace el egoísmo
y la envidia.
No soportas a nadie
ni si quiera a ti
escapas de la realidad
sin cuidado
y a veces el mundo te pilla por sorpresa.
Ves a todas esas personas
con capacidad de logro
y te sientes atacado por la rabia
y te piensas un enorme cuchillo en las manos de quien te ofrece agua
y tu ego
no te deja más que despreciarla
y te inventas una retahíla de argumentos
que tapen
tantos complejos
tanto dolor.
Te diré una cosa:
estamos solos,
y somos unos cobardes
y nos hacemos los valientes
cuando no podemos serlo.
Pero la verdad,
es que basta con cerrar los ojos y respirar.
A la vista
todo son margaritas
pero no existen dos iguales,
En cambio,
cuando vas a cogerla
siempre
escoges la que más te gusta.
Tú no eres más que nadie
pero nadie es más que tú,
no te dejes enjaular por todo lo que piensas
ni te guíes por los restos de otras personas que te dijeron que no podías
y hazlo
por las personas que te empujan a hacerlo
porque amar es eso,
la felicidad de quien tenemos presente
y solo quien lo haga de verdad
te dirá que eres capaz de cualquier cosa.
Tú único impedimento
eres tú.
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