jueves, 4 de febrero de 2016

No querida:








Me estremezco al oir que te mencionan,
me aterro si te presiento cerca
huyo si te veo
me inundo de tristeza si me rozas 
tú:
que me has quitado tanto
que llegaste tan desapercibida
que llegaste tan temprano y sin quererlo 
tú que has clavado en mis ojos cientos de agujas 
y me has hecho ver como se destruía mi vida a tu paso.

¿Por qué? 
¿Por qué una mujer tan elegante como tú besa promiscua unos labios que ya pertenecen?
¿Por qué tan impredecible y dañina? 
Mujer de azufre
de hierro
carbón:
¿Por qué tan sigilosa y a la vez tan descarada?
¿Porqué elegiste enfermedad 
y no remedio
para darnos cuenta de todo aquello que tenemos
y desqueremos?

Tan distinguida como siempre,
andas luciendo tus grandes alas negras
y de vez en cuando te sientas a observar 
inexpresiva 
como el mar nos cubre la garganta 
como quien está seguro de cual es su trabajo,
para así 
poder llevarlo bien a cabo.

¿Por qué viniste tú?
Si no estabas invitada al baile.

¿Porqué te presentaste en mi vida?
Si no estabas invitada y no eras bien recibida.

¿Por qué viniste con antifaz de porcelana?
Si no había disfraz en mi mirada
y tu inventaste la ocasión.

¿Porque entraste llamando a la puerta y sin permiso? 
Si luego pensabas marcharte de un portazo. 

No hay palabras para nombrarte
porque se me llena la boca de silencio al pronunciarte 
y tu voz es un suplicio que se clava en los oidos
y tu semblante abarca una tristeza incalculable
y tus pies arrastran piedras al camino 
y tus manos son glaciares derrochando inconformidad.

No respetaré nunca tu decisión inminente,
pero he aprendido la lección a la que me sometes
cada vez que miro al pasado y me escupes el presente.

No olvidaré nunca 
que me has clavado en el pecho el minutero del reloj que marca el tiempo que perdemos
como una rosa y una espina
te recuerdan que una vez 
te pinchaste porque no supiste cogerla.

No sé porqué te llaman Muerte
si aún llevandote su ser,
no has conseguido apagar
la luz de su alma con la que ahora me guía. 

No sé porqué te llaman Muerte
si aun llevandote su vida
no has conseguido arrancar,
este sentimiento tan profundo 
que guía conmigo
su recuerdo a todas partes.
 
Y eso, será inmortal.

























lunes, 1 de febrero de 2016

Como si el amor se midiese

¿Cuántas caricias hacen falta?
¿Cuántos besos hacen falta?
¿Cuántos abrazos hacen falta? 
¿Cuántas miradas?
¿Cuántos susurros?
¿Cuántas sonrisas?

Quiero saberlo,
porque me estoy volviendo loca
de no saber si quererte o quererme
de no saber si querernos
de no saber si querer.

Tengo un desarraigo dentro de mi
que no supura,
la sonrisa desequilibrada
y las manos llenas de un vacio que no sé 
si se volverá a llenar.
Pero me he arriesgado a equivocarme
y quizá
me haya quedado esperando un tren que no va a pasar.

Ojalá fueses luz
y fuego
ojalá fueses aire 
y me adentrases con deseo
ojalá fueses tú
y tus malditos misterios
los que desenvuelvan este nudo de pies a corazón que me oprime las ganas 
y me empapa de silencio.

No consigo descifrarte por mas que te toco,
y la impaciencia me está besando la espalda
como quien precisa el subsidio 
y a mi,
me ha pillado desprovista,
y ceder 
se ha convertido en un muro contundente adornado de confusiones colgando de las cornisas.

No voy a negartelo
siento mil avispas acechando mi cuerpo,
un vértigo inaudible a tres mil metros de
altitud
Llevo 
rodeandome el pecho un chaleco antibalas 
por si la decepción me dispara
y no hay manera de curar este desastre.

Siento todo este antes de ti
que te sucede
ojalá pudiese ver todo esto en una escala de color diferente
ojalá pudiese verte con matices
y hacerte nítido a mi desconcierto.

Pero dime cuántas caricias,
cuántos besos
cuántos abrazos
cuántas miradas
cuántos susuros
cuántas sonrisas 
hacen falta
para que te des cuenta
de que estoy intentando quererte por encima de mis posibilidades 
y no consigo entender por qué tus manos siguen estando tan frías como al principio.

Te entrego todo lo que soy,
pero quiéreme 
como sabes que se quiere de verdad
necesito que me abraces
y sienta el mundo parar
y sienta que nada puede pasar
y que pase todo
sin tenernos que soltar.