¿Cuántos besos hacen falta?
¿Cuántos abrazos hacen falta?
¿Cuántas miradas?
¿Cuántos susurros?
¿Cuántas sonrisas?
Quiero saberlo,
porque me estoy volviendo loca
de no saber si quererte o quererme
de no saber si querernos
de no saber si querer.
Tengo un desarraigo dentro de mi
que no supura,
la sonrisa desequilibrada
y las manos llenas de un vacio que no sé
si se volverá a llenar.
Pero me he arriesgado a equivocarme
y quizá
me haya quedado esperando un tren que no va a pasar.
Ojalá fueses luz
y fuego
ojalá fueses aire
y me adentrases con deseo
ojalá fueses tú
y tus malditos misterios
los que desenvuelvan este nudo de pies a corazón que me oprime las ganas
y me empapa de silencio.
No consigo descifrarte por mas que te toco,
y la impaciencia me está besando la espalda
como quien precisa el subsidio
y a mi,
me ha pillado desprovista,
y ceder
se ha convertido en un muro contundente adornado de confusiones colgando de las cornisas.
No voy a negartelo
siento mil avispas acechando mi cuerpo,
un vértigo inaudible a tres mil metros de
altitud
Llevo
rodeandome el pecho un chaleco antibalas
por si la decepción me dispara
y no hay manera de curar este desastre.
Siento todo este antes de ti
que te sucede
ojalá pudiese ver todo esto en una escala de color diferente
ojalá pudiese verte con matices
y hacerte nítido a mi desconcierto.
Pero dime cuántas caricias,
cuántos besos
cuántos abrazos
cuántas miradas
cuántos susuros
cuántas sonrisas
hacen falta
para que te des cuenta
de que estoy intentando quererte por encima de mis posibilidades
y no consigo entender por qué tus manos siguen estando tan frías como al principio.
Te entrego todo lo que soy,
pero quiéreme
como sabes que se quiere de verdad
necesito que me abraces
y sienta el mundo parar
y sienta que nada puede pasar
y que pase todo
sin tenernos que soltar.
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