jueves, 11 de diciembre de 2014

Perderte es perderme

Las noches son inhóspitas sin tu  calor.


El frío y la rabia

me resquebrajan 

la piel,

y voy notando el peso de las horas, 

voy huyendo a todas las partes que me saben a ti.


Busco tu respiración en cada soplo de viento.


Me hago de lluvia en tu ausencia.


La intranquilidad me acecha.


Me da vértigo pensar que algún día prefieras lo insulso de lo monótono 

que pasear de la mano por mis precipicios.


Creéme sales en miedos peores.


Mis oídos no dejan de buscar la calma en tus palabras. 

Me resulta obsesivo el tiempo ahora que te has ido.


Solo veo relojes a mi alrededor, 

pero ninguno de ellos marca la hora de verte.


La nostalgia me sacude el pecho y me devasta la mirada.

Esta noche no me robarás la respiración.


Y me agita la idea descarada de pensar 

que algún día quieras columpiarte por las curvas de otra como lo hacías entre mis brazos.


Como el hombre que eres cuando me proteges.

Como el niño que sigues siendo cuando sonríes. 


Hay incertidumbres más desgarradoras que las que nunca se disuelven. 

Los cuchillos que te amenazan pero nunca sabes cuando te clavarán. 


Este masoquismo que precede pensar en ti en tu ausencia. 

Imaginarte haciendo cualquier cosa que no sea besarme las ganas.


Este silencio atemoriza el miedo si no son tus palabras  quien lo acallan. 

Este letargo de vida que parece no acabar.

Este latido sin corazón que me bombardea el pecho.

Este aliento sin cama que lo deshaga.


Nunca eché de menos un nombre como el que representas aquí en mis labios.


Asi que,

créeme si te digo, que esto ha dejado de ser un desastre desde que te has ido.

y eso


eso si que es un desastre.