Creí resucitar
de entre esos vivos
que parecen muertos
cuando me agarraste la mano
y me dijiste:
-Mira, ahí está la vida, cógela.-
Yo no veía una mierda
y aún así te seguí.
Te quiero, porque abriste un camino donde yo solo veía paredes
e hiciste de este pasadizo
la libertad de amar sin condiciones.
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