jueves, 9 de julio de 2015

Carta de auxilio sin remitente 1.

Te diré la verdad por si alguien me pregunta y no sé responder 
por si alguien escucha 
y no solo se resigna a ver;
pienso continuamente en la muerte.

Pienso en la muerte
pienso en ella los días que nubla mi mente 
y la reduzco a mi cobardía,
y me la imagino presente 
y la ato a mis posibilidades 
pero es mujer de alas negras 
y es miedo,
y es azufre.
y es certero,
pero más me aterra la vida cuando se me gira de espaldas 
y no sé si seré capaz de correr hacía ella,
porque estoy cansada, 
una herida de por vida. 

Me deteriora la idea de lo definitivo,
los ojos que me miran y no me ven,
el pensamiento confuso de no saber que pasará que ya no pueda pasar, 
y que mientras pase 
no tenga una mano que agarrar.

Te diré la verdad porque nadie me lo ha preguntado,
todo esto es retórico, 
escribo en segunda persona por si alguien lee esta puta carta de auxilio.

Estoy paralizada, 
no sé hacia donde huír, 
solo veo miradas que ya no me dicen nada,
relojes que ya no marcan ninguna hora 
palabras que ya no me llenan 
figuras que ya no me representan 
amigos que ya no conozco
abrazos que ya no consuelan.

Si me oyes gritar no temas,
teme si me ves callar,
porque un grito al aire es sinónimo de rebeldía, 
pero un suspiro al silencio es doblegarse a la muerte. 














 

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