martes, 15 de diciembre de 2015

Las cosas que olvidé y las que aprendi

Calma
te has posado sobre mi garganta 
no tengo prisa 
disfruto la pausa
y tengo la tonta necesidad de sonreír todo el tiempo.

He llegado hasta aquí de la mano de mil conclusiones
y puedo decir 
que soy felíz 
que tengo vacíos dentro de mi 
pero que disfruto de saber 
que si hoy he llegado hasta aquí 
puedo llegar incluso más lejos.


Sufro a veces 
a conciencia de todo 
y huyo con la excusa del qué no podrá pasar ya que no haya pasado,
pero otras,
me asumo que no hay nada que no cure más que el tiempo 
que nada es eterno 
que todo se convierte en recuerdos
y aprendes a quedarte siempre con lo bueno
de las personas,
de la vida.

Paso por alto muchas cosas
para detenerme a mirar otras 
que estaban ahí desde el principio 
y que nunca fuí capaz de ver

Adoro a mi madre,
y viéndola a ella
creo que no puedo ser tan fuerte 
día tras día,
ganando batallas,
pero aprendo de sus cicatrices 
de su valentía 
y su poder de ser capaz sobre todo lo que ella desee hacer. 
 Porque lucha.
Y hace que nunca quiera rendirme 
porque veo su sonrisa 
y sé que todo merece la pena. 


Tengo dolor
pero también alegría 
y aprendo de la primera
y me aferro a la segunda.

He descubierto un secreto;
si sonríes 
te sonríen 
y es una bonita forma de ver la vida. 








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