Que vueles muy alto.
Que se mezcle tu piel suave con el vapor de las nubes.
Que se mezcle tu risa entre tanto cielo
y que tus mejillas encendidas sean arrebol en mis atardeceres.
Que permanezcas,
impetuoso y en todas partes como una estrella se posa en la noche.
Lo importante es que permanezcas,
que permanezcas ahí cuando mire hacia arriba y suplique,
para que me guíes con esa luz que brillaba en ti,
para que me guíes con los destellos de una vida repleta de un cariño que solo tú infundadas.
Cuídame de quien se atreva a venerarme
y luego haga trizas de mi corazón.
Hazme justicia cuando yerre
y bésame el alma cuando acierte.
Protégeme como solo tú lo harías.
Te anhelo.
Anhelo abrazarte
y la profundidad de tu mirada
anhelo tu risa
tu temperamento
y tu calma.
Anhelo el todo que siempre fuiste.
A veces esbozo una sonrisa al sentirte
y me recorre una sensación de plenitud y paz
que solo alguien como tú sería capaz de alentar.
A veces el viento me susurra al oído
y puedo escuchar tu voz en un sigilo
y puedo saborear de nuevo la dulzura de tus palabras.
Sé que no te puedo ver aunque estés tan cerca,
pero cierro los ojos y te veo en cada rincón de mi memoria.
Cierro los ojos
y de vez en cuando
navegas por mis sueños.
El cielo ahora es mucho más cielo contigo allí.
Espero que sepan cuidarte muy bien,
pero por favor
tú
no dejes de cuidarme a mi.

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